Más información sobre la indefensión aprendida

La indefensión aprendida viene de experimentar situaciones en las que crees que no puedes hacer nada para revertirlas, te cansas de luchar y cedes, dejas hacerte lo que el otro quiere, sin rechistar.

Si te perdiste la primera parte sobre la introducción a este tema, te recomiendo que la leas antes de seguir:

Sé que mi caballo vive en indefensión aprendida, ¿lo estoy tratando mal?

Sé que mi caballo vive en indefensión aprendida, ¿lo estoy tratando mal? No.

↠ Ese NO es la respuesta corta y seguramente la respuesta que os daría a casi todxs, por no decir todxs los que estáis leyendo este blog. Voy a desarrollarla un poquito:

Como la indefensión aprendida viene de una o varias malas experiencias, puede haberla experimentado muchos años antes de que fuerais binomio. También podría haber sido en el inicio de vuestra relación, cuando aún no os entendíais de ninguna manera, en un traslado o cambio de vida muy brusco, en la doma / desbrave del caballo, o incluso durante las visitas rutinarias de herradores, podólogos, veterinarios, etc.

↠ Y probablemente a los que no están leyendo esto y si lo leyesen se sintieran atacados, la respuesta sería SÍ.
Lo estás tratando de forma que tiene tanto miedo de volver a alzar la voz, que ha tirado la toalla en esta vida. Ha dejado de confiar en el humano y solamente espera a que vuelva a llegar ese momento.

Cada individuo siente lo que recibe de manera distinta, es decir, si le alzo la voz a un caballo puede no hacerle sentir mal, pero si lo hago de la misma manera y en la misma situación a otro, puede hacerle sentir muy mal.
Sentir y categorizar cómo me tratan es totalmente subjetivo, por esto no entendemos que a pesar de darles cariño, el alimento que requieren, unos compañeros y actividad diaria, pueden seguir sintiendo que no los estamos tratando bien o que en algún momento no lo hemos hecho.

Recordemos que, a pesar de que los tengamos viviendo en entornos muy urbanitas y humanizados, su instinto sigue permaneciendo en su interior y su necesidad es la de vivir como animales, no como joyas preciosas e impolutas.

[ A día de hoy, aún son muchas las personas que no conocen de la existencia de la indefensión aprendida, tanto del grupo “NO lo estás tratando mal” como del de “SÍ”. Y de ambos, si tuvieran el mínimo conocimiento de que esto es real y les pasa a sus caballos, estoy convencida de que intentarían cambiar para darles una vida con más bienestar.]
Ni todos somos tan buenos, ni todos tan malos.

¿Cómo se manifiesta?


Cada individuo es un mundo, pero a groso modo podemos hacer una lista de las formas más habituales de cómo la manifiestan:

↠ Apatía.
↠ Inhibición de conductas normales de su especie.
↠ Obediencia absoluta o casi absoluta.
↠ Posturas corporales y expresiones de sumisión y/o depresión.
↠ Dificultad para aprender nuevas actividades o ejercicios.

De cada uno de estos puntos existe un abanico muy extenso de intensidad. Mostrar apatía no significa que todo el día esté en este estado, puede mostrarla en ciertos momentos o actividades, que pueden ser las que le hacen entrar en estado de indefensión aprendida. U en otros casos puede que sí, que sientan apatía durante todo el día y hacia toda interacción humana o animal.

¿Cómo sé si la indefensión aprendida forma parte de mi caballo?

Desde mi experiencia, lo que mejor refleja la indefensión aprendida es el comportamiento, el cómo actúa el caballo.

Si aún no tenemos claro en la práctica cómo se puede ver este estado, podemos hacernos estas preguntas para hacernos una ligera idea de cómo se puede sentir o estar actuando el caballo:
↠ ¿Me hace caso siempre? Si le pido hacer X actividad, ¿cede rápidamente a pesar de no tener ganas?
↠ Cuando rotundamente no quiere hacer lo que le pido, ¿rechista mucho? o de lo contrario, ¿me cuesta poco convencerle?
↠ Si nos encontramos en una situación en la que el caballo siente miedo y lo aprieto un poco, ¿cede o se bloquea?
↠ ¿Me deja hacerle muchas “tonterías” como ponerle lonas, plásticos, ruidos muy fuertes, etc., sin una previa habituación?
↠ ¿Conozco su pasado? ¿Sé dónde vivió y cómo le trataron? ¿Qué actividades le hicieron hacer y cómo? ¿Cómo fue su doma?
↠ ¿Se siente cómodx con los profesionales que vienen a tratarle? o ¿simplemente se deja hacer?
↠ No se deja poner la cabezada o el material, pero una vez puesto, ¿cambia totalmente y es un/a buenazx?
↠ Cuando interactúo con él/ella en un contexto de entrenamiento, ¿parece un “corderito” o incluso un caballo aburrido?

↠ Si tuviera que elegir cómo definir a mi caballo, me decantaría más hacia “angelito” o “monstruito”. (Angelito = nunca me rechista, siempre me hace caso. Monstruito = se revela contra las cosas que no quiere hacer y me lo dice claramente, no tiene porque portarse mal, simplemente me lo hace saber.)

Estoy convencida que nos podemos hacer muchas más preguntas y si se te ocurre alguna más, me encantaría leerla.

Si las respuestas a estas preguntas te hacen decantar definir a tu caballo como “angelito”, seguramente tu caballo vive con indefensión aprendida. Esto no significa que siempre se sienta así, si no, que puede haber momentos en los que se active y seguramente tiene bastante peso en su vida.

De lo contrario, si lo definirías más como “monstruito”, es probable que el caballo no viva en indefensión aprendida o que si la ha experimentado, no le pese mucho en su vida, por lo que esta, no esté regida por los miedos de su pasado de no ser capaz de salir de X situación.

Como ves, esta es una forma muy a grosso modo para esas personas que no están familiarizadas con este estado, de poder dar respuestas a la gran pregunta: ¿forma parte de la vida de mi caballo?

¿Qué hago para revertir la indefensión aprendida?

Revertirla hasta el punto de que el individuo se olvide / elimine de su mente este estado, es imposible. Es como un trauma, se puede gestionar y aprender a vivir con él hasta el punto de que no defina tu día a día, pero nunca va a borrarse, ni a “curarse”.

Así que, si sospechamos que nuestro caballo vive con indefensión aprendida, podemos ayudarle a que cada día tenga menos peso en su vida y que no la rija por ella. ¿Cómo? Escuchándole y explicándole que sus decisiones importan, tienen peso en esta relación y que los “no” son igual de válidos que los “sí”.

La vida me ha acercado a caballos en un estado de indefensión aprendida muy a flor de piel. Yeguas que han formado parte de mi familia durante muchos años, como Pepi. Que habiendo vivido en la montaña durante muchos años, en una hípica de rutas, en la que pasaban gran parte del año en praderas con la manada y no se les obligaba a hacer nada más que las rutas, cuando le ponías la cabezada pasaba de ser un espíritu libre a sentirse esclava. Su cara se apagaba y se rendía. Y así paso muchos años junto a nosotras, hasta que aprendí cómo empezar a explicarle que sus “no” me importaban mucho, que llevar la cabezada no significaba ser esclava de las decisiones de nadie y que con o sin ella, sus decisiones tenían el mismo valor.

No fue fácil, aún menos siendo el primer caballo al que con mucha dedicación fui capaz de explicarle que la indefensión aprendida ya no regía su vida, lo hacían sus propias decisiones basada en los “sí” y los “no” que daba a los humanos y eran respetadas.

Uprah, Gibra, Bala, Uma y Pitxi tienen claro qué es y cómo se siente la indefensión aprendida. Pero también saben qué, a pesar de no ser fácil, existe una vida que no está marcada por esta. Ellas, junto al esfuerzo de sus humanos, fueron capaces de dejarla de lado y en ese precioso momento fue cuando empezaron a disfrutar plenamente de sus vidas, con o sin humanos.

¿Y sabéis qué? Al dejar la indefensión aprendida de lado, el rendimiento a nivel entrenamiento se disparó como un cohete, porque la obediencia dejó de existir, dejando paso a la motivación intrínseca no basada en la aversión. La conversación y la diversión apareció, motivando a estas yeguas a disfrutar por primera vez de la relación con los humanos.

Recordatorio: que no haya vivido o no viva con indefensión aprendida, no significa que el caballo haga lo que quiera cuando quiera.


↠ Compartes la vida con un caballo con indefensión aprendida y la habéis conseguido dejar en el último plano de la mente? Si es así, ¡me encantaría leerte! ¿Cómo lo habéis logrado?


↠ ¿Eres consciente de que tu compi equino vive con indefensión aprendida? Si es así, ¿sabes cómo seguir para ayudarle? Puedes escribirme para echarte un cable.


↠ ¿Aún tienes dudas o te estás planteando de si vive con indefensión aprendida o no? Si es así, ¿te he hecho lío descubriéndote esto que no es nada agradable? A veces en la ignorancia se vive mucho mejor, pero cuando empezamos a responsabilizarnos, no solo del físico del caballo, si no también de su salud mental y emocional… Toca abrir cajones que duelen para seguir mejorando la calidad de sus vidas, sea para simplemente hacer de caballo o sea para conseguir un mayor rendimiento deportivo. Si aún sigues con estas dudas, escríbeme para que podamos resolverlas.

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