Mis caballos no tienen refugio

La (no) preocupación por no tener cubierto.

Actualmente la manada no dispone de cubierto artificial para refugiarse de las inclemencias meteorológicas. Y la verdad, es que hasta este año nunca me había preocupado.

El grupo de yeguas al que nombro como “la manada”, están sanas y fuertísimas, a parte de llevar incorporada una térmica e incluso algunas, un jersey de lana por encima, que les proporciona toda la protección necesaria para no pasar frío.
Esta camiseta térmica y jersey de lana, no es nada más ni nada menos que grasa acumulada durante verano y otoño para pasar bien el invierno. Además de un pelaje sano, denso y largo que les crear una capa de aire aislante, para mantenerse siempre secas y calentitas.

Entonces, ¿quiénes me preocupan?

Uprah, Pitxi y Cissa. Ellas tres están pasando el invierno separadas de la manada. ¿Por qué?

Uprah, a punto de cumplir los 23 años, es la yegua de edad más avanzada de la manada.
· Convive con bastantes patologías que le hacen resentirse especialmente durante el invierno.
· Tiene una necesidad de ingesta energética mayor que las otras, así como un metabolismo más rápido (kwpn), esto se traduce en necesitar más comida en menos tiempo para no perder peso.
· No tiene tanta capacidad como las otras de acumular grasa, por lo que llega a invierno con menos reservas.


Pitxi es la última yegua que se integró en la manada.
· Es su primer invierno con estas temperaturas, alimentación y entorno.
· A pesar de haberse adaptado de maravilla, su condición metabólica de anglo-árabe no le ayuda a ganar grasa de forma rápida (pero sana) para poder crear esa “camiseta térmica”.
· La propiocepción también es un factor a tener en cuenta, os lo cuento más a bajo.
· Además, aún no ha convivido con el resto de la manada. Y la montaña en la que están ahora, no es la adecuada para hacer una introducción segura y calmada.


↠ Para Cissa también es el primer invierno con estas temperaturas e inclemencias meteorólogicas.
· En un mes hará un año que llegó. Su adaptación al entorno y a su nueva manada ha sido muy buena, pero no quería arriesgar a que el invierno fuera una estación demasiado dura para ella, así que decidí que era mejor hacérselo fácil.
· Para Cissa, la propiocepción también es un factor a tener en cuenta, también os lo cuento en el próximo párrafo.
· Además de que con quienes se lleva mejor es con Uprah y Pitxi (¡no podía separarles!).


Otro tema a tener en cuenta es la propiocepción cuando el terreno cambia de textura. Cissa tiene muy buena propio cuando el terreno está seco y firme, pero la pierde cuando está embarrado y deslizante. A día de hoy, esto ya no parece venir de un problema físico, si no de las secuelas psicológicas y emocionales de una grave lesión que tuvo hace unos años. Cuando el terreno es más inestable, su cabecita le manda señales de alerta. Al ir más rígida (por el miedo) empieza a caminar peor y pierde la capacidad de adaptación al entorno. Así que, pasando el invierno con Uprah y Pitxi, no ha tenido tanta necesidad de moverse de forma rápida y ágil, pudiendo tomarse el tiempo necesario para reconectar de forma segura con esta inseguridad e ir gestionándola.
Hay que decir que de las primeras lluvias a ahora, ¡se mueve de forma mucho más segura sobre el barro y la nieve!


En el caso de Pitxi es otro cuento, ella ha vivido durante muchos años en entornos llanos, sin obstáculos. Durante los primeros meses ganó muchísima fuerza, haciéndole ganar propiocepción. Y desde las primeras lluvias a día de hoy, ya casi no resbala en el barro ni encima la nieve. ¡Durante la primera nevada que hizo, llegó hasta caer de lado al resbalar! Así que, tampoco era buena idea juntarla con la manada y que tuviera que moverse mucho.

Estas yeguas sí que me preocupaban.

Así que sí, para ellas tres me preocupaba no tener un cubierto durante los últimos días de temporal de lluvia y nieve. ¿Por qué?

Tanto para Uprah como para Pitxi, para que pudieran secarse el pelaje y no perder tanta condición corporal. Y para Cissa, para que tuviera un espacio firme y seco donde sentirse cómoda y descansar.

¡No pasaron el temporal sin refugio! Tuvieron acceso a un cubierto de un vecino, que lo aprovecharon de maravilla a pesar de no hacerles mucha gracia el primer momento. La noche más dura en la que nevó durante muchísimas horas, pudieron descansar y comer bajo techo, secándose el pelaje y sin necesidad de gastar su propia grasa para generar calor corporal.

Eso sí, por la mañana, aún nevando me las encontré descansando fuera bajo la nieve que seguía cayendo del cielo. Me alegré mucho al ver esto, ya que significa que a pesar de no estar tan bien “equipadas” como la manada, están suficientemente adaptadas para poder estar en la intemperie bajo estas circunstancias si así lo desesan.

Construcción de un refugio para caballos.

Este año vamos a construir un refugio exclusivo para ellas y para Uma, pero por ahora, nos ha hecho la función el súper cubierto del vecino. Os iré explicando como vamos a construirlo, ya que queremos darle una vuelta.
Por ahora las premisas son:
↠ Que quede integrado en el entorno.
↠ Utilización de materia prima del territorio.
↠ Que sea desmontable sin necesidad de maquinaria.

Veremos si somos capaces de dar con EL REFUGIO de nuestros sueños.

Por ahora tenemos varias ideas en mente y también he empezado a recolectar un poco de inspiración en Pinterest. Si quieres cotillear tengo una carpeta con cuatro o cinco fotos de detalles que quiero que tenga el refugio, espero ir añadiendo más. Clícame para ir a Pinterest.

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