¿Qué es la Indefensión aprendida?

¿Cómo pueden afrontar las situaciones los caballos?

Toda experiencia nos define de un modo u otro. Las vivencias nos moldean, nos hacen ser quienes somos, actuar como actuamos y decidir como decidimos. Unas lo hacen de forma que somos capaces de extraerles una parte positiva, o incluso toda ella la sentimos positiva, pero otras no. Esas que solemos categorizar como negativas, suele ser porque hemos sentido desagrado, aversión o incluso dolor, por la experiencia propia o por el recuerdo de otra experiencia desencadenado por esta.

Las reacciones a estas vivencias pueden ser muy dispares y esto sólo lo define el como eres capaz de afrontar esa situación.

Por lo general suele haber dos formas: luchar o huir.

Y sí, sé que no te descubro América si te digo que los caballos suelen afrontar las situaciones de estas dos maneras. Quizás te preguntas dónde he dejado el congelarse, pues bien, siento que en muchos casos esta pertenece a la huída.

Mi caballo no huye de mí.

Huir no sólo es una acción física, también lo es desconectar la mente para alejarse de situaciones desagradables.

La indefensión aprendida es un concepto y estado psicológico en el que el individuo que la padece, siente que ya no vale la pena luchar para conseguir deshacerse de eso que le incomoda, le hace daño o no le gusta, ya que tras intentos reiterados no lo ha conseguido. Incluso habiendo tenido oportunidades reales de revertir la situación.

No solo viven en indefensión aprendida los caballos, si no que también otros animales, incluso los humanos.

Caballo en indefensión aprendia y depresión, pasando las horas de su día de cara a la pared, mostrando apatía total.

Desde mi experiencia, habiendo trabajado junto a muchos caballos en este estado, siento que forma parte del instinto de congelación, siendo a la vez una forma de huir. Como comenté, uno no solo puede hacerlo físicamente, si no que puede desconectar la mente y evitar sentir lo que le está ofreciendo esa vivencia.

El primer paso hacía la indefensión aprendida.

Es interesante leer la definición de obediencia en los diccionarios, en este caso os comparto dicha definición de la RAE.

Ceder con docilidad, es decir, sin rechistar. Acatar órdenes, someterse.

Soy consciente de que muchxs de vosotrxs usáis esta palabra para definir algo que no significa sometimiento, ni acatamiento de órdenes. Si no que dejáis espacio para las preguntas, para las dudas, para los no. Simplemente se usa porqué nos acostumbramos a lo de siempre, a comunicarnos y etiquetar situaciones e individuos como siempre se hizo.
Así que, os propongo intentar buscar una palabra más asertiva de eso que queréis definir, siempre y cuándo no exista el sometimiento ni el acatamiento de órdenes de por medio.

Y sí, considero que la obediencia puede ser el primer paso hacía la indefensión aprendida. ¿Por qué?

Por callarles su voz, negarles sus propuestas e ideas, por obligarles a existir en un segundo o tercer plano, por anteponer nuestro ego a sus necesidades y decisiones.

Quienes hacen obedecer, suelen no escuchar qué quiere el otro, a pesar de saber que deberían hacerlo.

¿Cuáles son los caballos que viven con indefensión aprendida?
Esos que un momento de su vida, un día, una época o toda su vida experimentaron la obediencia sin que el humano les escuchara, les diera importancia a sus propuestas y decisiones. Tener que hacer sin querer.

Pasar por el tubo.

Claro, hay momentos en los que “hay que pasar por el tubo” por necesidad y deben obedecer.

Pero es taaaaan distinto hacerlo por necesidad (ej: problemas de salud, mudanzas forzosas, situaciones de peligro…) que hacerlo por ocio.

↠ Cuando se realiza por necesidad, por parte del humano suele haber culpabilidad, por el hecho de saber que ese momento, esa obligación de obediencia puede repercutir en la salud emocional del caballo y en la relación entre ambos, pero es necesario “pasar por el tubo”. Esa obediencia suele ser un acontecimiento extraordinario en la vida del binomio, ya que de una forma más o menos suave, existe entre ellos una conversación. Se escuchan, se debaten y ceden. A veces uno, a veces el otro.

En el ocio, suele encontrarse el ego del humano por encima de cualquier pizca de duda. Ego por sentirse mejor, ego por conseguir objetivos o ego por otro motivo. El caballo hace lo que quiero y ya. Eso no significa que sí o sí el caballo tenga que vivir maltratado, en un espacio ridículo y sin muestras de cariño. Para nada, de hecho, hay muchos caballos viviendo decentemente (paddock, forraje, algún compañero y un humano que le quiere mucho), que viven en indefensión aprendida.



En la próxima entrada de blog hablaremos sobre:
↠ Sé que mi caballo vive en indefensión aprendida, ¿lo estoy tratando mal?
↠ ¿Cómo se manifiesta?
↠ ¿Cómo sé si la indefensión aprendida forma parte de mi caballo?
↠ ¿Qué hago para revertirla?

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